Un ESPACIO creado por Felipe Langa Hernáez

.

jueves, 8 de diciembre de 2011


He decidido toma a Hiller como guía de lo que será un proyecto de diseñar un espacio público donde poder realizar diferentes actividades acuáticas y deportivas.
Ciñiéndome a lo que éstas necesidades requerían he creado un espacio que aúna zonas verdes, de agua y asfalto.






de forma que la sección longitudinal y la transversal quedan así:






De éste modo se pueden llevar a cabo actividades como el skate, bmx en dos zonas: un Bowl que queda abrazado por el curso del agua y una zona llana y lisa donde poder practicar el estilo de calle, otra variante de éste deporte para quienes busquen un menor riesgo.
De la misma manera encontramos zonas verdes que reposan a ambos lados del asfalto para poder descansar a la música del correr del agua, que en ningún momento abandona las laderas que proporciona el césped.

Encontramos, así, dos caminos que se rotulan a modo de espiral entorno a un eje central: el Bowl (o skatepark).
Por una parte, el agua que se aproxima hasta caer a un nivel inferior y bordear la zona descenciendo poco a poco.
Al mismo tiempo, el camino de asfalto, para quienes buscan una forma rápida de moverse. Se trata de una simulación de una espiral en sentido contrario a la que conforma el medio acuático, esta vez en un nivel superior y que deja oportunidad de ser abandonada en cualquier momento para disfrutar del verde o utilizar alguno de los puentes que radian de ella.

Descendiendo hasta el nivel del viandante:









Tras finalizar con el planteamiento de lo que constituirá el suelo del lugar, he tomado de referecia el cuadro de popova, que parecía el que mejor encajaba con la distribución de espacios ya establecida.



Al mismo tiempo, quería darle a esta cubierta un sabor diferente. Algo que significase una alegoría de las actividades que allí se desarrollarán.
Tras cavilar, he llegado a la conclusión de que lo que es probablemente la característica diferenciadora de éste proyecto es el agua. De este modo he decidido insinuar levemente con la cubierta lo que podría recordarnos a la silueta de un pez.
  








Entrando con la lejía


Hoy hemos experimentado de manera efímera con un corrector de la tinta, o ¿qué digo?, con una nueva herramienta de dibujo.
Sinceramente, cuando se nos ordenó llevar lejía a clase tenía miedo de quemar el papel, pero la verdad es que el resultado cuando finalmente se aprende a utilizar, es gratamente satisfactorio.

Sin embargo, he de confesar que me ha dolido borrar ese entramado que con tanto trabajo había conseguido.
En mi opinión ha faltado tiempo para volver a aplicar una última capa de tinta, ésta vez con algo más de cabeza que la de la primera vez.