Un ESPACIO creado por Felipe Langa Hernáez

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miércoles, 19 de octubre de 2011

Sexta semana. Primer día. Helena Vieira da Silva

Volvimos a clase con un nuevo reto: emular las pinceladas de Helena Vieira da Silva con el pastel.
Esta vez no fue menor el reto que en anteriores ocasiones, puesto que sus pinturas escondían algo mucho más complejo que lo que se apreciaba a simple vista.
En un principio, el instinto me hizo ir a buscar una serie de trazos cortos, de una misma tonalidad que conformasen un todo, sin embargo me hizo falta desechar una lámina para darme cuenta de la verdadera identidad del cuadro que se nos proponía.
Si bien es cierto que los trazos eran de lo más simple, no se debía analizar en cuadro en porciones de color, sino dilatar las pupilas para observar la inmensidad del cuadro. Dejar que esa gama de colores se mezclara en el blanco del papel para dar lugar a la verdadera profundidad, observando los claroscuros que nos ofrecía la artista. Una vez apareció el espacio ante mis ojos me dispuse a plasmar mi pensamiento, y tras una relajante clase con la mejor música ambiental de las que habían acariciado mis oídos hasta ahora, la pintura apareció sola ante mis ojos, y fue entonces cuando percibí que las tres horas de clase ya habían transcurrido.

Efectivamente el tiempo es relativo, pero lo que es completamente objetivo es que cuando escapas del mundo para sumergirte en el de los colores y las formas, éste avanza sin piedad, dejándote siempre con las ganas de continuar tu obra. No porque la consideres inacabada, sino porque pintar un cuadro es mucho más entretenido que leer el mejor bestseller del mercado.

domingo, 16 de octubre de 2011

Quinta Semana. Pollock.

De nuevo otra semana ante la incertidumbre. El mismo esquema: sentarnos ante el proyector para tomar notas y plasmar la actitud del artista.
Una diferencia: esta vez tocaba con uno de los más grandes. Pollock.
Añadió importancia al momento el hecho de que por fin se nos expusiera la respuesta a nuestras preguntas. ¿Qué tiene que ver el que estemos pintando con la arquitectura?. Nadie supo responder.
"Ser arquitecto es crear espacios tridimensionales habitables", y para ello debemos tenerlo antes en nuestra mente. Debemos saber cómo crear, cómo plasmar ese "fantasma"
Seguramente la gran mayoría habíamos oído hablar del americano, pero sólo unos pocos se habrían atrevido a indagar en sus trazos. Así, comenzamos a ponernos el el papel de uno de los autores más significativos, y lo haríamos durante dos intensas clases.
Aquí mis primeros "Pollock":






















Del mismo modo, al día siguiente, continuamos lo empezado y, esta vez mucho mejor que en el primer intento. Era otra faceta de Pollock. Más figurativa, si se le puede llamar así.
Tocaba acabar con todos los colores pastel, el color ya lo inundaba todo:
Llegamos a intentar un segundo trabajo en el límite de la clase,  pero ya no me dio tiempo a finalizarlo:




Cuarta Semana.

De nuevo volvíamos con la barra chunky y el carboncillo. Los pastel quedarían enfundados esta vez, puesto que tocaba analizar luces. Predominaban trazos horizontales y verticales que se entrecruzaban, creando celdas en la composición. El contraste entre el blanco y el negro y, de nuevo entre la delicadeza y la vigorosidad de los trazos serían nuestro objetivo.
Tras ver las diapositivas (cuyo autor aún no tengo claro), tocaba desgastar la barra chunky, y como resultado apareció lo siguiente:

Tercera Semana. Fernando Zóbel.

En la siguiente sesión de pintores, nos centramos en Fernando Zóbel. En un principio focalizamos nuestro esfuerzo sobre sus obras en blanco y negro, intentando atrapar esa luminosidad que observamos.
Eran obras diferentes. Los colores se derramaban sobre el soporte, entremezclándose, dotando de una armonía abrumadora al cuadro. Sin embargo esto se rompe cuando aparecen elementos fuertemente marcados, que tajantemente dan sentido a la obra, introduciendo el conflicto que es siempre necesario en cualquier obra, tanto pintoresca, como musical o cinematográfica.











De este modo, de una forma decidida, pero difuminada a la vez (vigorosa y delicada), dividimos el cuadro en diferentes zonas de argumento, tal y como hacía Zobel y comenzamos, primeramente a ponernos en su papel, y finalmente, a simularlo.


Era nuestra tercera semana ya y, tal y como supuse en un principio, algo empezaba a cambiar en mí. Lo notaba en la postura, en la seguridad de mis gestos, y en general, en mi actitud ante la pintura. Me sentía más libre, y precisamente por ello me acercaba algo más a lo que iba buscando. Así, comenzaban a aparecer algunos resquicios de lo que parecía un buen comienzo.


Segunda Semana. Hans Hartung y Juan Uslé.

Días 15 y 16 de Septiembre.
A la siguiente semana se nos llamó al proyector. Allí se nos mostró una nueva alternativa: pensar como lo harían otros autores, a saber, Hans Hartung y Juan Uslé. 
Fue la primera vez que oímos a Pedro hablar de el espacio. Debíamos crear espacio en los cuadros, pero ¿cómo?
A primera vista únicamente disponemos de un papel y elementos para mancharlo. No podemos crear espacio con ello, no podemos escapar de las dos dimensiones que allí se plasman. Bastarían tan sólo unas clases más para saber a qué se refería. Por ahora no conseguiríamos la luz y la transparencia que dan volumen a nuestras creaciones, pero serían estos los primeros pasos para conseguirlo.
Los primeros tanteos no fueron del todo correctos, es más, cuando los veo me da cierta rabia no poder volver a intentarlo, ahora que ya estoy un poco más experimentado. 
Pero al fin y al cabo son un buen reflejo de cómo empecé, y un sincero punto de referencia para ver mis progresos.


Subiré las fotos en cuanto disponga de ellas.

Primera Semana

Primer día de clase.
Todos atónitos ante aquel espacio que se abría ante nuestros ojos.
Quizá desde el punto de vista de alguien que está acostumbrado a las novedades que se experimentan en la vida universitaria, no sea algo que quepa destacar el aspecto del nuevo aula de trabajo.
Pero para un nuevo alumno que lleva toda su vida sentado en pupitres siempre verdes e idénticos, dentro de clases cuya única diferencia es la orientación con respecto al sol, la clase de DAI es algo impactante:
varios niveles, rampas, taburetes, columnas, caballetes, pinturas colgadas en las paredes, estatuas que te observan...
Efectivamente, era parecido a como me habían contado. Un sótano desgastado por el uso de los alumnos, que para un estudiante de fuera podría ser poco acogedor, pero que para mí ha pasado de ser un lugar pintoresco a mi espacio de recreación interior. Fue aquella mi primera impresión, mi primera alegría en la caja de sorpresas que es la carrera de arquitectura.
Pedro animó a varios compañeros a probar con el carboncillo y el chunky, y creo que se vio bastante desilusionado al comprobar que, tal y como él esperaba, no escapábamos de los clichés, y nos limitábamos a trazar objetos de la vida cotidiana, de un modo inseguro, manteniendo firmes las riendas de la imaginación. Entonces comenzó la tanda de preguntas: ¿Por qué estábamos allí?, ¿Qué esperábamos hallar?, ¿A qué se dedica el artista?. Imposible responder tanteando más allá de lo que lo habíamos hecho anteriormente, dentro de nuestros límites.
Y, finalmente, el rito de iniciación que se nos tenía preparado: vídeos tribales, con desmayos del público incluidos, calmados gracias a la intervención de unos cuantos y a una coca- cola.

Cambiando a Blogspot

Tras comenzar un primer blog en el wordpress y darme cuenta de que algo fallaba en el website, voy a probar ahora a ver cómo resulta mi nueva incorporación al blogspot... Ahora sí, toca subir todo de nuevo..
¡Esperemos que salga todo como lo planeado!


Felipe.