De este modo, aprovechando el viaje de vuelta a casa y antes de acostarme, ya he rellenado las tres primeras páginas de este artilugio, y la verdad esque es bastante adictivo. Es muy cómodo llevarlo en el bolsillo y sacarlo en cualquier momento para expresarse dibujando:
Un segundo dibujo bastante experimental:
a medida que descendía desde la boca de metro a mi casa, dibujaba todo lo que se cruzaba a mi paso, intentando dar una sensación de movimiento mediante el solapamiento de imágenes.
Finalmente, un último dibujo antes de dormir
Probablemente lo más entretenido de este tipo de dibujo es la permisividad que ofrece para jugar con las distancias. Todo queda proyectado sobre la hoja, y es aquí cuando no el autor, sino el que contempla, debe interpretar a su gusto la disposición de las figuras en el espacio.
Me parece curioso el efecto que produce el dibujar un vagón de metro vacío sobre el que vas dibujando casi sin bajar la mirada y a toda velocidad toda persona que entra. El resultado es una aparente escena de hora punta, pero en realidad es el simple experimento de alguien indeciso ante esta nueva actividad.



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